Psicologia Granollers

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Psicología para adultos

Psicología adultos

Tratamiento de la depresión

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta al organismo (no es algo psicosomático), al estado de ánimo y a la manera de asumir la realidad. Afecta al sueño (dificultad para dormir o exceso de sueño) y la alimentación (aumentos o perdidas de peso, ingesta de alimentos masivas, etc.). La visión de cómo uno se ve y se valora a sí mismo está alterada, afectando la autoestima, y la forma en que uno piensa. Es importante aclarar que un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, que puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo (pérdida de un ser querido, divorcio, etc.) y que serán hechos que puedan requerir de un proceso de duelo. Sin embargo, si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan, impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana, puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo, momento en que hay que pensar en una actuación para solucionar lo que es un problema real.

Una persona con depresión pierde el interés en casi todas las actividades usuales, y en las que antes le ocasionaban placer. Preferirá estar triste, desesperanzada, desanimada. A menudo recurre a expresiones como: “me siento dentro de un hoyo”, “creo que toqué fondo”. Ese estado de desanimo es difícil de afrontar y por eso la persona se ajusta a él, siento esto más fácil que modificarlo.

Tratamiento ansiedad

La ansiedad no es en si misma un problema, sino que es la reacción de nuestro cuerpo antes situaciones de peligro (aumenta el ritmo cardiaco, los sentidos se alertan, la respiración se acelera), y son recordatorio de la época en que los hombres eran cazadores hace miles de años, pero son respuestas primarias que seguimos manteniendo. Son pues una función de protección y alerta para los seres humanos.

En el caso de los trastornos de ansiedad, la respuesta de miedo funciona de manera errónea, pues se activa y previene de un peligro inexistente. Es en estos momentos en que aparece el problema de como controlar los aspectos perjudiciales de las respuestas de miedo (que se pueden manifestar psicopatológicamente en forma de trastornos fóbicos y de ansiedad) conservando, sin embargo sus beneficios protectores, es decir, educar estas respuestas.

La ansiedad así pues podrá generar otros problemas, como miedos, inseguridades, insatisfacción, anorgasmia, y una larga lista de problemas con su origen en una ansiedad mal controlada.

Coaching, mejora de habilidades sociales

Para hablar de una conducta socialmente habilidosa hay que ver dos aspectos:

  • Contenido: Lo que se expresa y como se expresa.
  • Consecuencias: Las reacciones que nuestra forma de actuar va a crear.

Así pues cuando hablamos de Coaching nos referimos a la modificación de nuestro comportamiento de cara a conseguir una mejora en nuestras habilidades sociales y en saber manejar y prever las respuestas de los demás ante nuestra conducta.

En este proceso hay que establecer una serie de puntos que nos llevaran al cambio:

  • Interiorizar un sistema de creencias sólido en lo referente a los derechos personales y los de los demás.
  • Externamente, el que pueden apreciar los demás debe estar en consonancia con la manera de pensar, para evitar disonancias.
  • Aprender a diferenciar entre comportamientos socialmente habilidosos y los que no lo son, es decir, entre comportamientos asertivos, pasivos y agresivos.
  • Cambiar la forma de pensar y nuestro nivel de ansiedad en las situaciones concretas que nos cuesta afrontar.
  • Ensayar nuevas formas socialmente adecuadas de comportarnos y de pensar en situaciones concretas de interacción social

Todo esto se hará a partir de un análisis de la propia persona que nos llevara a una modificación progresiva de su comportamiento.

Perdida del trabajo

La pérdida del trabajo es una de las situaciones que mayor estrés pueden causar en la persona. Los sentimientos en ese momento son complejos, y difíciles de asumir en un inicio. Es la perdida, en muchas ocasiones, de una de las partes principales de nuestra vida, lo que lleva a un periodo de luto y a la dificultad de una nueva búsqueda.

En este sentido el trabajo del psicólogo será por una parte ayudar en la superación de esta etapa de duelo, que debería de tener una duración breve y de reflexión, y el enfoque de la búsqueda de un nuevo trabajo. En este último sentido es muy importante la imagen, postura, comportamiento, etc. de la persona al afrontar nuevas entrevistas de trabajo, así como el comportamiento de la persona que le va a marcar un rol en su nuevo trabajo.

Fobias: agorafobia, insectos, animales, etc.

Las fobias se producen en situaciones que nos producen ansiedad y por lo tanto hay que reeducar nuestro cerebro para que comprenda que en realidad estas situaciones no son peligrosas y que no es necesario que nuestro organismo se ponga en “alerta roja” cuando se produzcan.

Este tipo de fobias suelen tener como detonante alguna situación que posiblemente ya no somos capaces de recordar y que sucedió en nuestro pasado.

Hay que comprender que la persona que sufre este tipo de trastorno puede llegar a ataques de pánico ante la inminencia de una situación para la que no está preparado, ya sea insectos, gente, espacios cerrados, etc. Para ello es necesario pues un proceso de superación en que la persona poco a poco sea capaz de enfrentarse al problema.

Estrés

El estrés es la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante las situaciones que nos resultan amenazadoras o desafiantes. Nuestra vida y nuestro entorno, en constante cambio, nos exigen continuas adaptaciones; por tanto, cierta cantidad de estrés (activación) es necesaria. En general tendemos a creer que el estrés es consecuencia de circunstancias externas a nosotros, cuando en realidad entendemos que es un proceso de interacción entre los eventos del entorno y nuestras respuestas cognitivas, emocionales y físicas. Cuando la respuesta de estrés se prolonga o intensifica en el tiempo, nuestra salud, nuestro desempeño académico o profesional, e incluso nuestras relaciones personales o de pareja se pueden ver afectadas. La mejor manera de prevenir y hacer frente al estrés es reconocer cuándo aumentan nuestros niveles de tensión y ante qué estímulos o situaciones.

Las causas del estrés han cambiado enormemente a lo largo de la historia. Las civilizaciones han creado nuevas presiones que ponen a prueba la capacidad de sobrevivir. A menudo las personas se enfrentan de manera continua con situaciones que excitan inconscientemente el organismo, acumulando energía que luego no se utiliza.

La presión física puede acumularse y a la larga puede llevar al agotamiento y a la enfermedad.

El estrés se acumula por medio de emociones como la agresión, la impaciencia, la ira, la ansiedad y el miedo, emociones que desencadenan la reacción del organismo ante el estrés. Una dieta poco saludable, el tabaco, las bebidas alcohólicas y las drogas también puedan ayudar a incrementar las tensiones físicas.

El estrés puede surgir de situaciones en el trabajo, en la casa, en las relaciones, puede ser el resultado de conflictos emotivos internos, del entorno, de la dieta, de la mala salud, de los apuros económicos y de ciertas situaciones importantes en la vida de un ser humano: los partos, los fallecimientos, el matrimonio o el divorcio.

Cleptomanía

La cleptomanía se caracteriza por el impulso de robar objetos innecesarios, de los que posteriormente la persona puede deshacerse (regalándolos, escondiéndolos o incluso devolviéndolos). A diferencia de otro tipo de robos, el cleptómano no obtiene ningún beneficio personal de sus robos más allá del alivio de la ansiedad cuando se efectúa el robo. Los trastornos psicológicos con los que la cleptomanía se asocia con más frecuencia son los trastornos del estado de ánimo (especialmente depresión), el trastorno obsesivo-compulsivo, los trastornos de la alimentación (especialmente bulimia nerviosa) y el abuso de alcohol.

Ludopatía

En los comportamientos adictivos hay un componente impulsivo importante, mientras que podría haber conductas en las que existe descontrol de los impulsos pero no componente adictivo y que quizás podrían entrar más dentro del patrón de abuso que del de dependencia.

Los trastornos del control de impulsos, como la ludopatía, tienen en común el fracaso por parte de la persona en controlar el impulso de llevar a cabo un acto que supone un daño para sí misma o para los demás, la sensación creciente de tensión o activación antes de llevar a cabo el acto, y la experiencia de placer o liberación en el momento de consumar el acto.

En el caso concreto de la Ludopatía los daños a nivel personal, tanto económicos como de otro tipo serán importantes. Es además una adicción socialmente muy mal vista y que crea sensación de culpa en la persona y en el entorno. Es naturalmente tratable, pero lo que si tendrá que tener en cuenta el enfermo, es que al igual que un alcohólico, su problema es de por vida y que tendrá que cuidar mucho sus recaídas. Aun así con un adecuado tratamiento de conducta se pueden superar.

Fibromialgia, fatiga crónica y sensibilidad química múltiple.

Estos tres trastornos se suelen relacionar entre ellos, aunque en realidad tienen poco que ver. La relación puede ser por ser enfermedades poco conocidas por la gente, e incluso, por desgracia para los pacientes, por muchos médicos.

La fibromialgia es un grupo de síntomas que se centran en los dolores articulares y en especial en las zonas de tendones, sin tener un origen ni de reumas, artrosis, azúcar u otras patologías que podrían provocar algias.

La fatiga crónica como su nombre indica es un cansancio extremo y sin justificación. La capacidad de recuperación ante cualquier esfuerzo físico o mental es bajísima, haciendo que su rendimiento sea extremadamente pobre. Esto causa además de la lógica dificultad para seguir una vida normal, graves problemas laborales.

Por ultimo la sensibilidad química múltiple impide a la persona que lo sufre acercarse a cualquier fuente química, pudiendo ser afectada por perfumes, lejías, detergentes, etc., pues el contacto con ellos puede causar problemas físicos graves con reacciones dérmicas o problemas respiratorios.

En estos casos se puede trabajar desde un punto de vista de la adaptación al medio, y de intento de ajustar las necesidades diarias y del entorno a una nueva realidad que no podemos cambiar. Si la persona no hace esta adaptación acaba sufriendo problemas de ansiedad, depresión y otros relacionados, lógicos ante esta situación incontrolable y en muchos casos invalidante.

Trastorno obsesivo compulsivo

El TOC se caracteriza por obsesiones, ideas, pensamientos intrusivos o imágenes que generan ansiedad que se calma momentáneamente con actos compulsivos. Pero éstos, al no resolver la ansiedad en forman definitiva, se reitera el circuito de idea obsesiva-compulsión en forma pertinaz, displacente e incapacitante para quien lo sufre.

En los adolescentes o adultos, hay un reconocimiento de la exageración e irrazonabilidad, tanto de sus obsesiones como de sus compulsiones pero, no pueden evitarlas. Por ese motivo, mantienen sus síntomas en secreto por años, retrasándose de este modo tanto el diagnóstico como el tratamiento.

Los síntomas consisten en obsesiones y compulsiones. Las más frecuentes constituyen temores a la contaminación, a la suciedad, a las infecciones, a las enfermedades, dudas patológicas, necesidad de orden y simetría, temor a dañar físicamente o otros y obsesiones de contenido sexual, religioso o filosófico.

Anorexia – bulimia – obesidad

La obesidad puede ser visualizada como el síntoma o la consecuencia de un problema de ajuste psicológico o social, que atenta contra las cualidades emocionales, percepción del propio funcionamiento, calidad de vida y habilidades sociales de estas personas a cualquier edad, especialmente por las características estigmatizadas por la sociedad. Esto sin olvidar las consecuencias psicopatológicas del seguimiento de dietas y de los ciclos de pérdida-recuperación de peso, donde los programas de tratamiento conductuales deberán estar basados en las técnicas de autocontrol, dotando al sujeto de habilidades que le permiten identificar y controlar su propia conducta, mejorando los hábitos de alimentación y los niveles de actividad física, contribuyendo a la disminución de problemas como la falta de apego a la terapia.

Aparentemente las personas con exceso de peso son personas felices, y sin problemas a la hora de relacionarse, pero realmente son personas pasivo-dependientes, con complejo de inferioridad y con una enorme necesidad de ser amados.

La obesidad puede estar asociada a diferentes trastornos psicológicos, las personas con exceso de peso viven hoy en día en una sociedad “obeso -fóbica”

Que estigmatiza al obeso, esto les crea sentimientos de inferioridad, dificultad a la hora de encontrar mejores trabajos y de encontrar mejores parejas (las personas obesas casi siempre buscan parejas obesas.)

En este campo hay otros problemas que son diversos y complejos, sobretodo en su detección, pues a menudo las personas que los padecen sienten culpabilidad por ellos e intentan ocultarlos. Su tratamiento suele ser pues complejo. Algunos de ellos son:

  • Anorexia: Intento de reducir el peso corporal al mínimo utilizando el ayuno, por miedo a ser obeso. No hay una percepción real de si mismo ni se valora el daño que uno se puede causar.
  • Bulimia: Conducta parecida a la anorexia en el intento de reducir el peso. En este caso el paciente come compulsivamente para después provocarse el vomito.
  • Bulimarexia: Es el caso de personas que pasan etapas con Bulimia o Anorexia.
  • Comedores compulsivos: El paciente padece una versión de la bulimia en que la ingesta es más rápida de lo normal, comen hasta el asco y sienten culpabilidad.
  • Ortorexia: Obsesión patológica por la comida sana. Se preocupan en exceso por la dieta, llegando a ocupar su tiempo en ello y no disfrutan de la comida, sino que sufren por que no sea lo bastante sana.
  • Vigorexia: Obsesión por un cuerpo perfecto. La dedicación al ejercicio físico es excesiva en especial anaeróbico, uso de fármacos y dietas, pudiendo llegar al dopaje.

Trastornos de personalidad y complejos

La persona, va creciendo y formando su personalidad dentro del ambiente familiar, que es el principal factor que influye en la formación de la misma, ya que le incorpora a ésta los valores, reglas y costumbres que a veces suelen ser contraproducentes. Algunos de los aspectos ya mencionados son incorporados, a la familia, por medio del “modelo” que la sociedad nos presenta, y éste es asimilado por todos los grupos sociales. Pero, la personalidad de cada uno, no sólo se forma a través de la familia, sino también, con lo que ésta cree que los demás piensan de ella y con lo que piensa de sí misma, al salir de este ambiente y relacionarse con personas de otro grupo diferente.

Lo que soy es una serie de creencias de nosotros mismos, que se manifiestan en nuestra conducta. Comprende lo que somos, lo que pensamos y lo que hacemos en la vida diaria, individual, familiar, laboral y social.

Cuando estos procesos no se dan de manera normal, se producen alteraciones o se crean roles que no llevan a una adaptación social, sino que resultan problemáticos, se puede llegar a problemas de personalidad más o menos graves. Es lo que se conoce comúnmente como personalidades límite, y donde se mezclan desde patologías disociativas, problemas de alzhéimer, de violencia de género, etc. Es pues el lugar donde la gente tiende a poner todo aquello que no sabe clasificar.

Nuestros especialistas en psicología de adultos

Referencias

Articulos de psicologia en nuestro blog: http://psicologiagranollers.blogspot.com

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